En la vida hay días buenos, días malos y, después en otra categoría especial están los días como ayer.
Mi día, en realidad, empezó un día antes a las siete de la mañana: miro mi correo, desayuno y leo el periódico (todo normal por ahora) mientras en la calle un sol radiante me invita a salir a dar un paseo con la bici. Soy fuerte y acorde con mi plan de entrenamiento decido que el lunes es mi día de descanso. Me pongo a trabajar en la presentación de un artículo para una de mis clases: Analisis del discurso. La profesora es una eminencia en el campo de la pragmática, le tengo mucho repeto, y la quería impresionar con un trabajo bien hecho. En ese momento parece que pierdo el control porque lo siguiente que recuerdo es salir de la biblioteca a medianoche; han pasado más de doce horas y no me siento preparado. Cansados nos sentamos en el sofa a ver la tele un rato y descacan#$%#$%#$%.... y así, de esta misma manera me quedé dormido.
Mi día en cuestion empieza a las cuatro y media de la mañana: me levanto, preparo café y me voy a la piscina; dos días seguidos sin entrenar no van a beneficiarme! me siento bien y nado 4000 metros (160 largos) en menos de hora y media. Cuando llego a casa, Laurie por supuesto está dormida, desayuno, me visto y me voy a la oficina. Me pongo a trabajar en la presentación hasta las once, hora en que oficialmente empiezo a trabajar este semestre. Imparto cuatro clases de hora y cuarto con un cuarto de hora de descanso entre sección y sección. En condiciones generales cuando llega la última hora estoy cansado pero ayer pensaba que me iba a morir. El color de mi sangre se estaba oscureciendo con cada taza de café que ingería, mis pupilas dilatándose y yo casi perdiendo el control. Todo esto me recordaba a los meses de febrero y junio en la facultad...bueno, a quién quiero engañar, y septiembre también!
Llegó la hora de la verdad y aunque creía sentirme preparado todo salió mal. Parece que el respeto que sentía por la profesora se había transformado en pánico: errores gramaticales que hacía años que no cometía, fallos en la pronunciación de los que ya ni me acordaba son algunos de los ejemplos de lo mal que lo hice. Igual estoy siendo un poco duro conmigo mismo pero es como lo siento. Esta semana voy a hablar con la profesora porque igual me doy de baja: no quiero que esta clase haga que mi nota media empeore de forma tan drástica.
En estos momentos me pregunto: ¿es todo esto necesario?¿no debería centrarme en mi trabajo, mi familia y mi tiempo libre en lugar de complicarme la vida queriendo estudiar hasta la saciedad?
en fin, historias para no dormir!
Wednesday, March 28, 2007
Posted by
Diego Pascual
at
5:57 AM
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3 comments:
la verdad es que no tuviste un día bueno, no voy a negarlo....pero no debes abandonar sólo por un mal día. Pon en una balanza y compara. Y después, saca tus propias conclusiones.
Tampoco es mentira que has salido un estudioso....bueno, en realidad todos menos yo, habéis seguido estudiando de una manera u otra. Y estoy orgullosa de vosotros. Ojalá hubiera seguido yo....LA VIDA DE ESTUDIANTE ES LA MEJOR, aunque de haber seguido habría cambiado seguro mi vida y no hubiera conocido a mucha gente a la que ahora me alegro un montón de haber conocido (compañeras de trabajo). Y tomar la decisión de empezar a trabajar cuanto antes me llevó a donde estoy ahora: y me encanta! así que cada uno que siga sus propias intuiciones y le llevarán a su destino.
ANIMO DIEGO
Estoy de acuerdo con Mayte, no abandones por un mal día... todos cometemos errores, pero si te caes, pues hay que levantarse y seguir p'alante. Como dijo Woody Allen, si no te equivocas de vez en cuando, es que no lo intentas!
Besitos compagno
Muchas gracias por vuestros comentarios. Ya me siento mucho mejor y la idea de darme de baja ha desaparecido. Ahora estoy centrado en acabar el curso de la mejor manera posible e intentar dejar este problemilla en el pasado.
DPC
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