Esta entrada llega con algo de retraso y la razón es que la vuelta al cole nos ha venido un poco grande. Creíamos estar ajustados pero lo que estábamos era muy equivocados. Cuando no teníamos que ir a trabajar podíamos levantarnos a cualquier hora por lo que una mala noche no nos asustaba. Ahora que tenemos que fichar a las ocho de la mañana todo es diferente. Intentamos ir a la cama temprano pero claro, la cosa ya no depende de nosotros. Durante la noche Teo se suele despertar dos veces mínimo por lo que no conseguimos descansar. Si tenemos suerte y después de comer se vuelve a dormir, los dos triunfamos y podemos volver al sobre. Si no, la solución por ahora es que nos estamos haciendo cargo una noche cada uno. Anoche por ejemplo hice horas extras... desde las dos y media para ser mas exactos.
Las horas sin dormir se van acumulando y no vemos llegar el momento en que podamos ir a la cama y descansar toda la noche. En fin, ésto está siendo mucho más duro de lo que en principio podíamos haber imaginado.... pero después miramos a nuestro hijo, él nos echa una sonrisita o un "agó" y en ese momento se nos olvida que no hemos dormido y nos hace los papis más felices del mundo :)


















